
Aquí podemos sentirnos en casa.
Crear una Biblioteca no ha sido fácil. Mucho menos fácil ha sido aceptar
que nuestros hijos se han ido hace tantos y tantos años. Estar inmersas
en esta obra que ofrece a nuestros nuevos hijos, esos estudiantes que
nos acompañan desde entonces educandose y creciendo; es para nosotras
un mensaje de aquellos que yacen en esa Cordillera.
Para nosotras ellos nos acompañan cada hora, cada minuto ayudandonos
a esperar, ayudandonos a construir en su nombre un país con
juventud sana e instruida.
En su honor, en su recuerdo, en sus nombres fundamos esta casa llena
de amor que ofrecemos sin esperar nada a cambio salvo ver a la juventud
feliz y progresando con todas las armas que necesitan.
Nuestros Hijos estarán orgullosos de nosotras y nosotras estamos orgullosas
de saber que hemos cumplido con ellos.